
| | «Mírenlo ahí humilde, silencioso, incansable, recogido en sus pensamientos, que van de la oración a las obras, siempre atento a interpretar los signos de los tiempos. El padre Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para dar vigor y amplitud a su apostolado... Deja que el Papa, a nombre de toda la Iglesia, exprese su gratitud». Así se expresa Pablo VI el 28 de junio de 1969. El padre Alberione es recibido en audiencia por el Papa, acompañado por los participantes al segundo Capítulo General y de una grande representación de Paulinos y Paulinas. En esta ocasión el Papa confiere al fundador de la Familia Paulina, la cruz "Pro Ecclesia et Pontifice". Dos años más tarde, el 26 noviembre de 1971, por la tarde, Pablo VI visita en forma privada, al Padre Alberione agonizante. A las 18,26 del mismo dia el padre Alberione termina su existencia terrena. Las últimas palabras que ha dejado como testamento espiritual, a sus hijos e hijas son una invitación a la esperanza: "Muero... rezo por todos, Paraíso!". Fue beatificado por su santidad Juan Pablo II, el 27 de abril del año 2003. |