
|
Fiel amigo de san Agustín. Su martirio está unido al cisma donatista que destrozó durante un siglo a la iglesia africana. Los comienzos se remontan al 310, cuando fue elegido el obispo de Cartago, Ceciliano, quien había sido consagrado por obispos “traidores”, quines obedecieron cuando Diocleciano quizo quemar los libros sagrados y fueron considerados como público pecador. Marcelino desempañaba en Cartago los cargos de tribuno y notario. Buen padre de familia, fue definido por su amigo san Agustín, hombre conocido por la estimación que tenía por su religiosidad. |