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11 DE AGOSTO

SANTA CLARA (Virgen)


En 1225, un año antes de su muerte, Francisco de Asís, enfermo y casi ciego, tocaba a la puerta del convento de San Damián, en donde desde mucho tiempo la hermana Clara esperaba el consuelo de una visita suya, y pidió que lo hospedaran. Para respetar la clausura quiso que lo acomodaran sobre el suelo en una choza de paja, en el huerto. Aquí fue donde el Juglar de Dios compuso la oración de agradecimiento al Señor con el Cántico del hermano Sol, el himno más bello a la alegría. Con este gesto parece que Francisco haya querido premiar a la más fiel y entusiasta intérprete de su ideal ascético, por el cual Clara, obstaculizada por sus familiares que se oponían a su elección, tuvo que huir de casa a los 19 años. La bellísima joven, que había nacido en 1193 en Asís de una rica familia, con insólita audacia se presentó, la noche del 18 de marzo de 1212, en la oscura y muy pequeña iglesia de Santa María de los Angeles, al pie del monte en donde se encuentra Asís. Allí la esperaban Francisco y sus frailes. El santo le cortó la larga cabellera y le puso sobre las espaldas el rústico sayo de lana tosca, haciéndole pronunciar los votos de obediencia, castidad y pobreza.
Después acompañaron a Clara al cercano monasterio benedictino, del que más tarde Francisco la sacó para llevarla al paupérrimo convento de San Damián, destinado a las monjas de la Segunda Orden franciscana, que por el nombre de Clara después tomaron el nombre de Clarisas. Más tarde la madre y la hermana de Clara, Ortolana y Beatriz, abandonaron su rica casa y entraron al austero convento. La respuesta de la joven Clara al ideal franciscano fue total. Para seguir al pie de la letra al maestro, pidió y obtuvo el “privilegium paupertatis” que la privaba aun de la posibilidad de tener algo para sí. A la muerte de Francisco, en el 1226, obtuvo que su cuerpo fuera introducido en la clausura para que las monjas pudieran contemplar su rostro. Pero Clara tuvo el singular privilegio de ver proyectadas en la pared de la pequeña celda las imágenes vivas del Santo y las ceremonias solemnes que se desarrollaban en Santa María de los Angeles.
Por estas prodigiosas visiones Clara tiene el título de protectora de la televisión. Después de la muerte del seráfico fundador, Clara vivió otros 27 años. El enviado del papa Inocencio IV llevó la tan esperada bula de aprobación del privilegio de la pobreza a Clara en la mañana del ll de agosto de 1253, pocos instantes antes de que expirara la Santa. Fue canonizada dos años después.


Once de agosto


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