Son extraordinarios los puntos de encuentro del joven Santo polaco con su contemporáneo san Luis Gonzaga. Estanislao era también de una familia noble y poderosa. Conservó el mismo candor en una sociedad frívola y amante del placer, y con sorprendente valentía se apartó de ella para seguir su vocación. Entró en la misma Congregación, o sea, a la Compañía de Jesús, fundada recientemente. Cuando san Ignacio murió, en 1556, Estanislao tenía seis años. Era el segundo hijo de la rica familia de los Kostka, y la madre le dio una buena formación religiosa que pronto hizo ver los buenos frutos. A los trece años fue enviado a Viena con su hermano mayor, Pablo, y un preceptor para que completara los estudios en un colegio de los jesuitas. Precisamente en ese tiempo el emperador de Austria, comenzando una larga serie de abusos contra la batalladora Compañía de Jesús, había allanado la residencia del colegio destinada a los estudiantes que iban de afuera. Estos tuvieron que recurrir a piezas de alquiler. Lejos de la vigilancia de sus maestros, los jóvenes fueron fáciles presas de la tentación. Pero mientras Pablo, haciendo causa común con el joven preceptor, se dedicó a frecuentar malas compañías y a vivir disipadamente, Estanislao se mantuvo devoto y aplicado, pasando el tiempo libre dedicado a su estudio y a rezar en la iglesia cercana. El hermano se burlaba de él. Estanislao se enfermó gravemente y su vida corrió serio peligro. Sus biógrafos cuentan que deseaba ardientemente recibir la Eucaristía y que su deseo fue escuchado con la visita de dos ángeles. En esta ocasión maduró en el joven el propósito de entrar en la Compañía de Jesús. Para prevenir la reacción natural del padre, se dirigió directamente al provincial de los jesuitas, san Pedro Canisio; después, burlando la vigilancia del hermano y del preceptor con un hábil disfraz abandonó a Viena a la madrugada y se fue a Dillingen. La reacción del padre fue más violenta de lo que se esperaba: hasta amenazó con hacer desterrar a los jesuitas de Polonia si Estanislao no regresaba a casa. Pero el joven fue irremovible. A los 17 años fue enviado a Roma a terminar allí el período del noviciado y los estudios de filosofía en el Colegio Romano. Pasó su vida en el serio compromiso escolástico y en la devoción. Auténtico enamorado de la Virgen, pronosticó que moriría joven en un día dedicado a la Virgen. Murió, efectivamente, el día de la Asunción, a los 18 años de edad, en 1568. |