Este ilustre padre del monaquismo nació en Egipto hacia el año 250 y murió en el 356. San Atanasio, que era su amigo y celoso discípulo, escribió una bellísima biografía que no descuida ningún detalle para iluminar así su personalidad, las costumbres, el carácter, las obras y el pensamiento del padre del monaquismo. Al morir sus padres, distribuyó sus bienes entre los pobres, siguiendo a la letra el consejo de Jesús: “Si quieres ser perfecto, vete, vende lo que tienes...”, y se retiró al desierto, donde comenzó a llevar una vida de penitencia durante ochenta años.
San Antonio no fue quien inició la vida asética, pero sí fue el ejemplo más insigne y estimulante. En efecto, aunque no redactó ninguna regla de vida monástica, ni animó a nadie a seguir su ejemplo, influyó mucho entre sus paisanos y después en toda la Iglesia. |

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