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| MISTERIOS GOZOSOS |
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| Primer Misterio |
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Anunciación del arcángel san gabriel a María Santísima y encarnación del hijo de Dios. (Lc 1, 26-32) |
Al sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; la virgen se llamaba María. Y entrando el ángel le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Ella se turbó por esas palabras y se preguntaba qué significaba aquel saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu seno y a dar a luz un hijo a quien pondrás el nombre Jesús. Él será grande, será llamado Hijo del Altísimo”. |
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| Segundo Misterio |
En aquellos días, María se puso en camino y se fue con prontitud a la ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamó a gritos: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor?”. Porque apenas llegó tu saludo a mis oídos, saltó de gozo el niño en mi seno. Felíz tú que haz creído que se cumplirán las cosas que te fueron dichas de parte del Señor. |

La visita de María Santísima a su prima santa Isabel (Lucas 1, 39-43) |
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| Tercer Misterio |
En aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Nazaret de Galilea a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba en cinta. Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenía sitio en la posada. |

El nacimiento de Jesús en el portal de Belén (Lc 2, 1-7) |
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| Cuarto Misterio |
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Presentación del niño Jesús en el templo y purificación de su Santísima madre (Lc 2, 22-25, 27-32) |
Cuando se cumplieron los días para la purificación, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel. Movido por el Espíritu, vino al templo; y cuando los padres entraban al niño lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel”.
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| Quinto Misterio |
Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta. Al volverse ellos pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos. Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. Él les dijo: “Y ¿por qué me buscáis? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?”. |

Pérdida y hallazgo del niño Jesús en el templo (Lc 2, 41-44; 46-49) |
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