La popularidad de este Santo se debe a la narración de su martirio escrita por un sacerdote llamado Mauro, que asegura que fue testigo ocular de la gloriosa muerte de san Efisio “a principio usque ad finem”, es decir, desde el comienzo de los terribles suplicios a los que sometieron al mártir, hasta la conclusión del cruento drama. Los estudiosos no están muy convencidos y creen que el autor de esta Passio, escrita después de la liberación de Cerdeña, es un insigne falsario.
La poca originalidad de su narración hace pensar en un plagio de los Hechos del martirio de san Procopio, mártir palestino. El Martirologio Romano coloca el martirio de san Efisio en Cagliari, el 15 de enero, durante la persecución del emperador Diocleciano. Son pocos los episodios originales y presumiblemente auténticos narrados por el no versado biógrafo de san Efisio.
A pesar de esto tuvo una extraordinaria popularidad y sirvió para representaciones pictóricas dignas de admiración como los afrescos de Spinello Aretino.
Lanzoni, en su comentario al Martirologio Romano, dice: “En tiempo de las invasiones bárbaras las reliquias del Santo fueron llevadas de una iglesita que existe todavía cerca de Capo Pula, no lejos de la antigua Nora, Cagliari, por razones de seguridad. En verdad, esa iglesia tiene dos inscripciones cristianas antiguas, aunque sin fecha. Pero nada más se conoce del mártir, a excepción de su pasión. |