Era hermana de san Benito. Algunas de las pocas noticias que se saben de esta santa están consignadas en el segundo libro de los Diálogos de san Gregorio Magno a quien no le interesó presentar una noticia biográfica completa de la santa, sino completar el perfil interior del padre del monaquismo occidental. Parece que el año del nacimiento de lso dos santos coincide: el 480. Por tanto, Benito y Escolástica probablemente fueron gemelos, y si no lo fueron anagráficamente, sí lo fueron espiritualmente, pues sus vidas fueron paralelas hasta la muerte, en el 547, a 40 días de distancia.
Escolástica nació en Nursia y desde muy joven se consagró a Dios; después siguió a su hermano san Benito a Subiaco y a Montecassino. En Piumarola, a los pies del monte, estableció su monasterio, como si humildemente hubiera querido detenerse en las faldas de la montaña, en cuya cumbre el hermano había fijado su habitación. Pero a pesar de estar tan cerca en el lugar y en el afecto, Benito bajaba a visitar a la hermana sólo una vez al año. Escolástica le pidía al hermano, como refiere san Gregorio, “para que toda la noche hasta el día siguiente” pudieran hablar “de la alegría de la vida celestial”. Ante el severo reproche de Benito, Escolástica juntó las manos y permaneció en oración. “ “Pudo más ante Dios porque amó más”, comenta san Gregorio Magno. Y efectivamente, pocos instantes después pareció que se abrían las cataratas del cielo: el aguacero y los truenos obligaron a san Benito a desistir de regresar al monasterio, pero le echó la culpa a la hermana que cándidamente replicó: “Pues bien, yo te lo pedí y no me quisiste escuchar; pedí al Señor y él sí me escuchó; vete si puedes, y regresa al monasterio”.
En el lugar del prodigio se construyó la llamada “iglesia del coloquio” y en recuerdo de ese episodio se invoca a santa Escolástica contra los rayos y para obtener la lluvia. A los tres días de ese maravilloso coloquio, san Benito, durante la oración, vio que el alma de Escolástica volaba al cielo en forma de paloma. A los 40 días él la siguió para vivir eternamente “la alegría celestial”. |