El primer monasterio en Galia surgió en el 371 por obra de san Martín de Tours; después hubo un gran florecimiento de abadías, en una de las cuales (en Ainay, cerca de Lyón) encontramos a comienzos del siglo V al monje Román.
No contento con la rígida regla de su monasterio, con el permiso del abad, se retiró a un lugar solitario llevando sólo un texto de la Sagrada Escritura y las herramientas de trabajo. Después se perdieron sus huellas, pero pocos años después su hermano Lupicino, que había enviudado, descubre su yermo y se le agrega, y con él también otros hombres. Román y Lupicino acogieron a los nuevos llegados y erigieron un primer monasterio en Condat y después otro en Leuconne. Después llegó también una hermana, y para ella construyeron un tercer monasterio, no muy lejano, en un lugar llamado La Beaume.
Una vez, durante una peregrinación a la tumba de san Mauricio en Ginebra, en compañía de un monje suyo, san Pallade, llegaron a una choza en donde vivían dos pobres leprosos, y Román no dudó en abrazarlos. A la mañana siguiente los leprosos se dieron cuenta que estaban perfectamente curados y fueron a la ciudad a contar el prodigio. Durante esa peregrinación se verificaron otros prodigios. Después regresó a la soledad de Condat en donde murió en el 463. Había nacido hacia el año 390. |