El perfil de Aarón lo traza magistralmente la Biblia, que por lo demás es la única fuente de su biografía. A más del amplio y detallado tratado de los primeros cinco libros de la Sagrada Escritura (el Pentateuco), hay dos trozos en la Carta a los hebreos y en el libro de Sirac. La Carta a los hebreos se refiere a Aarón al principio del capítulo quinto, cuando se hace una reflexión sobre el significado y la extensión del sacerdocio de Cristo: “Porque todo pontífice, tomado de entre los hombres, es constituido para intervenir a favor de los hombres en sus relaciones con Dios, para que ofrezca dones y sacrificios por los pecados. Capaz de mostrarse comprensivo con los ignorantes y extraviados, ya que también él está rodeado de debilidad, y por su causa debe ofrecer sacrificios por sus pecados, así como lo hace por los del pueblo. Y nadie puede arrogarse este honor si no es llamado por Dios, como Aarón” (Hb 5, 1-4). El libro de Sirac (que se llama también Eclesiástico) exalta la figura de Aarón incluyéndola en los primeros puestos de la galería de “hombres ilustres”, a los cuales Jesús Ben Sirac atribuye una importancia particular. En efecto, en la exaltación de estos “nuestros antepasados por generación” el autor sagrado puede subrayar los aspectos que le parecen más significativos para la comprensión del “pacto” que Dios ha hecho con su pueblo. Y el sacerdocio de Aarón (y de sus sucesores, hasta el contemporáneo Simón) es uno de los más importantes. Era hermano de Moisés, y fue una gloria para él ser colaborador privilegiado (aunque un poco celoso) del gran jefe carismático que Dios envió a su pueblo esclavo en Egipto para guiarlo hacia la tierra prometida. “El (Dios) exaltó a Aarón, Santo como él (Moisés), su hermano, de la tribu de Leví. Estableció con él una alianza perenne y le dio el sacerdocio entre el pueblo. Lo honró con espléndidos ornamentos y le revistió con un vestido de gloria”. El elogio continúa con la detallada descripción de los magníficos ornamentos que llevaba Aarón en el ejercicio de su ministerio. “Moisés lo consagró y lo ungió con el óleo santo. Constituyó una alianza perenne para él y sus descendientes, mientras dure el cielo: la de presidir el culto y ejercer el sacerdocio y bendecir al pueblo en el nombre del Señor”. Hombre débil y pecador como todos, Aarón es, sin embargo, modelo de colaboración con Dios para la realización de su “designio de amor”. |