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13 DE JULIO

SANTA TERESA DE LOS ANDES (Juanita Fernandez Solar
)


Nació en Santiago de chile el 13 de Julio de 1900 en una familia acomodada y por ello se lamentaba, por no ser pobre como Jesús.
Era tímida, sensible, de carácter suave y alegre, paciente y comprensiva con todos.
Desde los 6 años según sus palabras, Jesús comenzó a tomar su corazón para El. A los 7 años se confesó y, en esa época surgió en ella una devoción muy grande a la Santísima Virgen, con quien estaba en comunicación interior, permanentemente.
En 1907 entró al colegio de las religiosas del Sagrado Corazón y, al perder parte de la fortuna familiar, debieron vivir más modestamente, para su contento.
Anhelaba hacer la primera Comunión y se preparó un año para este acontecimiento, el cual se llevó a cabo el 11 de septiembre de 1910, día “sin nubes” e inolvidable para ella.
En 1914 sintió el llamado del Señor a ser carmelita. En 1917 lee sobre Isabel de la Trinidad y decide imitarla, luchando por ser santa; en palabras textuales: “Creo que el amor es la santidad. Quiero ser santa”. Para lograrlo se empeña en ser más amable y no permitirse ninguna palabra ni acto de mal humor; intenta tomar la Cruz de Jesús con amor y alegría para que El descanse. En 1918 abandona definitivamente el colegio y pasa unas vacaciones maravillosas en familia. En ellas todo lo que ve la lleva a Dios: “El mar en su inmensidad me hace pensar en Dios, en su infinita grandeza... Jesús y María me han protegido y mimado toda la vida”.
En el convento encuentra una amiga verdadera con la cual comparte los mismos ideales, sentimientos, gustos y carácter, alentándose mutuamente y esforzandose para ser “cada día más de Dios”, viviendo alegremente y siguiendo en cuanto pueden “el reglamento de una carmelita”.
Así pasa la vida orando y trabajando, en profunda alegría, pues, está presa por el Señor y vive por El: “Soy feliz y jamás dejaré de serlo porque pertenezco a mi Dios... lo he dado todo, pero también he llegado a poseer el Todo”.
En una Semana Santa enferma de tifus y recibe el santo viático.
Hace con inmensa alegría su profesión religiosa y comulga por última vez el 7 de abril y el 12 de abril, al comenzar la noche, se queda dulcemente dormida, sumergiéndose dulcemente en el amor.
La Madre María de los Angeles dice: “La hermana Teresa sin duda entró ya santa en el convento. Jesús vivía en ella y todo su ser irradiaba a Jesús. Bastaba sólo mirarla para comprender que su alma estaba como sumergida en Dios. Tal su aspecto, tal su expresión dulce y recogida, con algo tan sobrehumano, que uno se creía como en presencia de un ángel”.
Una cristiana, agradecida en el Santuario de Rinconada de los Andes, dijo ante su tumba en el convento: “Al fin sor Teresa desaparece y queda Dios”.
Juan Pablo II la beatificó en Santiago de Chile el 3 de abril de 1987 y la canonizó el 21 de marzo de 1993.



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