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21 DE JULIO

SAN LORENZO DE BRINDISI (Presbítero)


Por lo general, los llamados “niños prodigios” resplandecen como brillantes meteoros por pocos instantes, y después con los años se colocan en el mismo nivel de los otros mortales. Son pocas las excepciones, y entre ellas el Santo que conmemoramos hoy. Su nombre era Julio César Russo, y había nacido en Brindisi en 1559. Con ese nombre ambicioso sus padres esperaban probablemente tener en la familia un émulo del gran conductor romano. Ese pequeño Julio César correspondería más tarde a este anhelo, y lo encontramos combatiendo en primera línea para detener el avance del ejército turco, que ya había invadido a Hungría y marchaba hacia el corazón de la Europa cristiana. Pero no tenía la espada, sino una gran cruz de madera, como capellán del ejército cristiano, comandado por Felipe Emanuel de Lorena.
A los seis años era el orgullo de sus padres por la extraordinaria facilidad de aprender de memoria páginas enteras de libros, que después declamaba en público, inclusive desde el púlpito de la catedral. Las costas de Italia eran víctimas de las andanzas de los sarracenos, por la cercanía de Albania, posesión de ellos. La familia de los Russo, como muchas otras, vivían en el terror de horribles sorpresas; por eso la madre de Julio César, tan pronto quedó viuda, arregló maletas y se fue para Venecia, para confiar al hijo, ya de catorce años, a los cuidados de un tío. Dos años después el joven entraba en el convento de los Menores conventuales, para pasar poco después al de los capuchinos de Verona, en donde profesó con el nombre de Lorenzo de Brindisi, completando su formación en la Universidad de Padua.
Su vasta erudición, más el extraordinario dominio de las lenguas, entre ellas el griego y el hebreo, hicieron que la Orden le confiara muchos cargos, y también el Papa. Fue provincial de Toscana, de Venecia, de Génova, de Suiza, comisario en el Tirol y en Baviera. Sobre todo fue un grande animador de los que combatían contra la amenaza de los turcos y un predicador aplaudido en toda Europa en defensa de la ortodoxia católica contra la reforma protestante. Pablo V lo nombró embajador de paz ante príncipes y reyes en discordia. La muerte le sobrevino precisamente durante un segundo viaje a la Península Ibérica. Murió el 21 de julio de 1619 en Lisboa y fue sepultado en Villafranca de Bierzo. En 1881 fue incluido en la lista de los santos, y en 1959 el papa Juan XXIII le dio el título de doctor de la Iglesia (“doctor apostolicus”).


21 de junio


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