Brígida nació en Finstand, cerca de Upsala (Suecia), en 1303, y murió en Roma el 23 de julio de 1373. Por tanto, es contemporánea de santa Catalina de Siena. Las dos tienen en común no sólo los particulares dones carismáticos, como visiones y éxtasis, sino también el vivo interés por la paz entre los Estados y la unión de los cristianos. Las Revelaciones que tuvo durante los frecuentes éxtasis las escribió en sueco y después fueron traducidas al latín. En total son 8 volúmenes. Esta extraordinaria mujer se casó antes de los 18 años con el noble Ulf Gudmarsson y tuvo 8 hijos. Durante algún tiempo fue dama de corte de la reina Blanca de Namur, pero se mantuvo siempre fiel a la rígida educación cristiana que le dio una austera tía, y con su sereno desapego de las comodidades mundanas y con su efectiva caridad para con los necesitados impregnó de fervor el ambiente de la corte. El esposo Ulf, después de haberla acompañado en peregrinación al famoso santuario de Compostela, entró al monasterio cisterciense de Alvastra, en donde ya vivía un hijo suyo, y murió santamente en 1344. Entonces Brígida siguió el ejemplo del esposo y del hijo y se retiró a Alvastra a vivir valientemente el ideal monástico. La nueva orientación que le dio a su vida le sirvió para llevar a cabo el ideal que tenía desde hacía mucho tiempo: la fundación en Vadstena de una Orden religiosa que llevara el nombre del Santísimo Salvador con un plan muy original: el monasterio “mixto” en donde hombres y mujeres se encontraran solamente en la iglesia para las oraciones en común. Siguiendo el ejemplo de la comunidad apostólica (72 discípulos y 12 Apóstoles más san Pablo) las varias comunidades de la Orden, bajo la regla de san Agustín, lo compondrían 85 miembros: 60 monjas, 13 monjes, 4 diáconos y 8 hermanos laicos. El rey de Suecia aprobó el proyecto de la fundadora, y se llevó a cabo en 78 monasterios en toda Europa, a pesar de las rígidas reglas geométricas. La Orden, aprobada por el papa Urbano V y dirigida desde Roma por la misma Santa fundadora, que en 1349 fijó su residencia en la plaza Farnese en donde después surgiría la iglesia dedicada a ella, tuvo su más grande expansión después de la muerte de santa Brígida, bajo la dirección de su misma hija, santa Catalina. Brígida de Suecia fue canonizada en 1391, a los 18 años de su muerte. |