En la Sagrada Escritura se narra que la madre del profeta Samuel, Ana, en la dolorosa esterilidad que le había quitado el privilegio de la maternidad, se dirigió con ardiente oración al Señor e hizo voto de consagrar al servicio divino al hijo que Dios le concediera. Obtuvo la gracia y, después de haber criado al pequeño Samuel, lo llevó a Silos, en donde se guardaba el Arca de la Alianza, y se lo entregó al sacerdote Helí después de haberlo ofrecido al Señor. Sirviéndose de esta historia, el Protoevangelio de Santiago, apócrifo del siglo II, narra la historia de Joaquín y de Ana, padres de la Virgen María. La esposa de Joaquín, después de una prolongada esterilidad, obtuvo del Señor el nacimiento de María, a quien llevó al Templo a los tres años y la dejó al servicio divino en cumplimiento del voto que había hecho. El fundamento histórico, probable aun en la discordante literatura apócrifa, se encuentra en todo caso falsamente revestido de elementos secundarios, copiados del episodio de la madre de Samuel. Como en los Evangelios no se encuentra ninguna alusión a los padres de la Virgen María, no nos quedan sino los escritos apócrifos, en los que es posible encontrar, entre los predominantes elementos fantásticos, alguna noticia auténtica, recogida por antiguas tradiciones orales. El culto hacia los padres de la Virgen María es muy antiguo, sobre todo entre los griegos. En Oriente se veneraba a santa Ana en el siglo VI, y esa devoción se fue extendiendo poco a poco en todo el Occidente a partir del siglo X, y llegó a su máximo desarrollo en el siglo XV. En 1584 se instituyó la festividad de santa Ana, pero a san Joaquín se le había dejado discretamente aparte, probablemente por la misma discordancia respecto de su nombre que se revela en los escritos apócrifos, posteriores al Protoevangelio de Santiago. A más del nombre de Joaquín, al padre de la Virgen María se le da el de Cleofás, el de Sadoc y el de Helí. Los dos santos se celebraban por separado: santa Ana el 25 de julio por los griegos, y el día siguiente por los latinos. En 1584 fue también incluido en el calendario de los santos Joaquín, primero el 20 de marzo, después el domingo de la octava de la Asunción en 1738, luego el 16 de agosto en 1913, y actualmente el 26 de julio, unido a su santa esposa. “Por sus frutos los conoceréis” dijo Jesús. Nosotros conocemos la flor y el fruto suavísimo producido por la planta añosa: la Virgen, Inmaculada desde su concepción, la que por divino privilegio fue libre del pecado original para ser después el tabernáculo vivo del Dios hecho hombre. Por la santidad del fruto, o sea por María, deducimos la santidad de sus padres, Ana y Joaquín. |