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29 DE JULIO

SANTA MARTA


Marta es la hermana de María y de Lázaro de Betania, un pueblito que queda a unos tres kilómetros de Jerusalén. En su casa le gustaba a Jesús hospedarse durante su predicación en Judea. En una de estas visitas aparece por primera vez Marta. El Evangelio nos la presenta como la ama de casa, solícita y preocupada por acoger dignamente al amigo huésped, mientras que la hermana María prefiere dedicarse a escuchar las palabras del Maestro. No nos maravilla, pues, el reproche que Marta le hace a María: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola sirviendo? Dile, pues, que me ayude”.
La amable respuesta de Jesús puede parecer un reproche a la activa ama de casa: “Marta, Marta, tú te inquietas y te afanas por muchas cosas; una sola es necesaria: María, en cambio, ha escogido la mejor parte, que no le será quitada”. Pero no es un reproche, según comenta san Agustín: “Marta, tú no has escogido el mal; pero María ha escogido mejor que tú”. A pesar de esto, María, considerada el modelo evangélico de las almas contemplativas por san Basilio y san Gregorio Magno, no parece figurar en el calendario litúrgico (Cf. 22 de julio): la santidad de esta dulce figura de mujer no se puede poner en duda, pues la confirman las mismas palabras de Cristo; pero sólo Marta, y no María ni Lázaro, aparece en el calendario universal, como para pagarle las solícitas atenciones que le brindó a la persona del Salvador y para proponerla a las mujeres cristianas como modelo de laboriosidad.
La incomprendida profesión de ama de casa es dignificada por esta Santa activa de nombre Marta, que quiere decir simplemente “señora”. Marta vuelve a aparecer en el Evangelio en el dramático episodio de la resurrección de Lázaro, en el que implícitamente pide un milagro con una sencilla y estupenda profesión de fe en la omnipotencia del Salvador, en la resurrección de los muertos y en la divinidad de Cristo; y aparece también en un banquete en el que participa también Lázaro, poco después de su resurrección: también esta vez aparece como la mujer ocupada en todo. La lección que le dio el Maestro no se refería, evidentemente, a su encomiable laboriosidad, sino al exceso de afán por las cosas materiales con perjuicio de la vida interior. De los años siguientes de la Santa no tenemos ningún dato históricamente cierto, aunque abundan las leyendas. Los primeros en dedicar una celebración litúrgica a santa Marta fueron los franciscanos en 1262, el 29 de julio, es decir, ocho días después de la fiesta de santa María Magdalena, impropiamente identificada con su hermana María.


29 de junio


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