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6 DE JULIO

SANTA MARIA GORETTI (Virgen y mártir)


María Teresa Goretti, o Marietta, como la llamaban sus familiares, no es la única niña que ha preferido morir antes que ceder a las insidias de un perverso. Casi todos los días las crónica hablan de violencia llevada a cabo contra muchachas inermes. El motivo de fondo por el cual la Iglesia nos presenta como ejemplo a esta Santa de doce años no es sólo la defensa a ultranza de una virtud como la pureza, sino toda su vida ejemplar, la clara elección no en razón del honor, sino del mandamiento divino: “¡No, no, Dios no lo quiere; es pecado!” le gritó al joven Alejandro Serenelli, que trataba de violentarla.
La familia Goretti, originaria de Corinaldo, en la provincia de Ancona, llevada por la necesidad, había emigrado al inhóspito Agro Pontino, a unos diez kilómetros de Nettuno, no lejos de Roma, a fines del siglo pasado. La familia, acostumbrada a los trabajos del campo, se adaptó como pudo en una vieja casa, y mientras papá y mamá iban al campo a trabajar, María cuidaba a los cuatro hermanos más pequeños que ella. No tenía sino diez años cuando murió el padre. La mamá Assunta, para conseguir lo más indispensable pasaba todo el día trabajando en el campo y María, que no había podido ir a la escuela sino de vez en cuando ahora tuvo que renunciar totalmente. Se dedicaba al arreglo de la casa y al cuidado de los hermanitos, y cuando podía corría a la lejana iglesia para el catecismo; así, a los doce años, en un domingo de mayo pudo hacer la primera Comunión.
Era una niña muy desarrollada para la edad que tenía y por eso llamó la atención de Alejandro Serenelli, un joven de dieciocho años y muy inquieto. Sus propuestas fueron enérgicamente rechazadas. Pero Alejandro no desistió. Una mañana, cuando mamá Assunta salió para el campo, dejando sola en casa a María con la hermanita más pequeña (que más tarde se hizo religiosa entre las franciscanas misioneras de la Inmaculada), después del enésimo rechazo de la niña, la hirió repetidamente con un punzón. La llevaron al hospital de Nettuno, pero murió al día siguiente, pronunciando palabras de perdón para el asesino: “Por amor a Jesús lo perdono y quiero que venga conmigo al paraíso”. Era el 6 de julio de 1902.
Alejandro Serenelli fue condenado a trabajos forzados, pero quedó libre después de 27 años por buena conducta. En 1910 dijo que se le había aparecido la pequeña mártir, y desde ese momento cambió de vida. La madre y los hermanos de María Goretti pudieron asistir en 1950 a la solemne canonización de la jovencita que no se dejó contaminar por el pecado.



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