Búsqueda de libros
 
Sociedad San Pablo
Ventana Bíblica
Subsidios Pastorales
Catequesis
Clubes Paulinos
Centro Vocacional
Periódicos
Librería Virtual
Cidep
Tarjetas Virtuales
San Pablo Radio
Biblia on line
Año Paulino
Correo
Contáctenos




7 DE JULIO
BEATO BENEDICTO XI (papa)

Treviso, la diócesis que le dio a la Iglesia a san Pío X, es la patria de otro Papa, elevado a los honores de los altares: Benedicto XI. Como san Pío X, también Benedicto XI, cuyo nombre era Niccoló Boccasini, nació en Treviso en 1240 y era de una modestísima familia. Su madre trabajaba como lavandera en el convento cercano de los dominicos, y este oficio ayudó a la entrada del hijo en la joven Orden de Santo Domingo. A los 17 años vistió el hábito religioso, y luego terminó sus estudios en Milán. Después de recibir la Ordenación Sacerdotal, Niccoló regresó a Treviso y fue profesor en el propio convento. Se distinguió por mansedumbre de carácter, pureza de vida, humildad y piedad. En 1286 fue elegido superior provincial de la vasta región lombarda, y diez años después fue llamado a suceder a Esteban de Besancon como superior general de la Orden.
Poco después, el hijo de una humilde lavandera de Treviso logró conseguir una difícil tregua de armas entre el rey de Inglaterra, Eduardo I, y el rey de Francia, Felipe el Hermoso. Esta misión de paz, coronada por el inesperado éxito, le valió al general de los dominicos el capelo cardenalicio, que le concedió el papa Bonifacio VIII. Con este nombramiento el Papa quiso premiar también a toda la Orden dominica por su adhesión al pontífice. El cardenal Boccasini estaba en Anagni con Bonifacio VIII, cuando éste fue abofeteado por el emisario de Felipe el Hermoso, Guillermo de Nogaret.
Cuando murió Bonifacio VIII, los cardenales, reunidos en cónclave en Roma, el 22 de octubre de 1303 eligieron como sucesor al cardenal Boccasini, hombre conciliador y el más indicado para arreglar el conflicto entre el papado y el rey de Francia. El nuevo Pontífice, que tomó el nombre de Benedicto XI, no los defraudó. Aunque se demostró duro con el ejecutor del sacrílego gesto (renovó la excomunión a Nogaret y a Sciarra Colonna), liberó al rey de las censuras en las que había incurrido.
Benedicto XI prefirió vivir en Perusia en vez de Roma, para mantenerse alejado de los tumultos y de las insidias, y dedicarse al pacífico gobierno de la Iglesia. Pero allá lo alcanzó el odio de sus enemigos: al sentirse mal por haber probado un higo fresco, probablemente inyectado con veneno, hizo abrir las puertas del palacio para conceder una última audiencia y bendecir a los fieles. Entre los actos de su breve pontificado (22 de octubre de 1303-7 de julio de 1304) está el decreto por el cual todos los cristianos tienen la obligación de confesarse al menos una vez al año.



Volver al menú

Ir al Home



 
Sociedad de San Pablo
Cr. 46 No 22A-90 / Tel.: 0/1 3682099
Bogotá, Colombia, 2004 - 2008