San Vicente Strambi, que fue su compañero en las misiones que se hicieron en las regiones cercanas a Roma, lo definió “terremoto espiritual”. La gente que acudía a escuchar sus sermones lo llamaba “ángel de la paz”. En efecto, con las armas pacíficas de la palabra y de la caridad logró detener el fenómeno del bandolerismo que devastaba los campos que rodeaban a Roma. En 1810 una piadosa religiosa hizo una profecía, según la cual vendrían tiempos de grandes calamidades para la Iglesia y que surgiría un celoso sacerdote que despertaría a los pueblos de la indiferencia mediante la devoción a la Preciosa Sangre, de la que él sería la “trompeta”. En ese año, Gaspar del Búfalo, era sacerdote desde hacía dos años, y estaba encarcelado por haberse negado a prestar juramento de fidelidad a Napoleón. Gaspar nació en Roma el 6 de enero de 1786. Sus padres eran Antonio y Anunciación Quartieroni. Había comenzado en silencio su obra de evangelización de la gente de los barrios pobres, dedicándose sobre todo a los zorreros y a los campesinos. Estos habían transformado el Foro Romano, a los pies del Palatino, en un depósito y mercado de heno. Cuando cayó Napoleón, Gaspar del Búfalo fue liberado de la cárcel, y Pío VII y León XII lo encargaron de las misiones populares para la restauración religiosa y moral del Estado Pontificio. Emprendió esta nueva cruzada en el nombre de la Preciosa Sangre de Jesús, de cuya devoción fue ardiente apóstol; en 1815 fundó la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre, y en 1834, con la colaboración de la B. María De Mattias, fundó el Instituto de las Hermanas Adoratrices de la Preciosísima Sangre. Cuando murió, en Roma el 28 de diciembre de 1837, en una pieza sobre el Teatro Marcelo, san Vicente Pallotti, su coetáneo, tuvo la visión de su alma que subía al encuentro de Cristo como una estrella luminosa. Pronto la fama de su santidad se difundió por todo el mundo. Fue beatificado en 1904, y canonizado por Pío XII en 1954. Mucho después, el lo. de noviembre de 1975, fue beatificado otro Gaspar, un poco más anciano que él, Gaspar Bertoni, que nació en Verona en 1777 y murió el 12 de junio de 1853. Este, cuya fiesta cae precisamente el 12 de junio puede considerarse como una verdadera imagen del Crucifijo, que él presentó a la adoración de sus Estigmatinos, habiendo tenido que soportar, de los 35 a los 76 años, unas 300 intervenciones quirúrgicas. |