Con los dos remitentes fue al yermo de Camaldoli para redactar la Regla, que después aprobó Sixto V el 1o. de julio de 1588. A Francisco Caracciolo se debe la inserción de un cuarto voto, a más de los de castidad, pobreza y obediencia, es decir, el de no aceptar ninguna dignidad eclesiástica. Al año siguiente Ascanio Caracciolo hacía los votos religiosos con el nombre de Francisco. En 1593 la pequeña congregación, que tenía su sede en una modesta casa cerca de la iglesia de la Misericordia, reunió el primer Capítulo General, y Francisco tuvo que aceptar por obediencia el cargo de superior general. Después la joven congregación fundó una casa en Roma, cerca de la Iglesia de Santa Inés en la plaza Navona. Cuando terminó el período de su mandato, regresó a España en donde ya había estado en 1593, y allí fundó una casa religiosa en Valladolid y un colegio en Alcalá. Fue maestro de novicios en Madrid, y de nuevo superior de la Casa de Santa María Mayor de Nápoles. Las múltiples actividades habían minado su ya débil salud. Durante una estadía en Agnone, donde los Padres del Oratorio, se enfermó gravemente y murió el 4 de junio de 1608. Su cuerpo fue llevado a Nápoles, en donde fue sepultado en la Iglesia de Santa María Mayor. El primero de sus muchos milagros, la curación de un tullido precisamente durante los funerales, fue la chispa que encendió el gran fuego de la devoción de los napolitanos para con este Santo. Fue canonizado por Pío VII el 24 de mayo de 1807. |