Del Espíritu Santo los esposos reciben el recurso de la fecundidad. Serán luego las circunstancias, los encuentros, la confrontación con la Palabra, la escucha recíproca y de la voz interior los que darán claridad vez por vez a los ámbitos de la actuación de esa fecundidad que naturalmente pertenece a la naturaleza intrínseca del amor: los hijos, las acciones caritativas, las producciones culturales, intelectuales o artísticas, las redes de amistad y de solidaridad, el testimonio y la formación espiritual y todo lo que el Espíritu Santo les pide en las diferentes fases de la vida.
Los cónyuges son fecundos en la vida espiritual si tienden no solamente a salvar el propio amor y la propia alma, sino que se abren a todos, saliendo de ese auto-encierro, del replegarse sobre sí mismos y evitando ese espléndido aislamiento de los dos en el cual la relación se apaga. También los adolescentes desean un matrimonio abierto y no logran pensar que su futura vida como pareja podrá ser feliz fuera del círculo de los amigos y de los intereses que amplían hacia la ciudad y el mundo. El Espíritu Santo ayuda a encontrar el justo equilibrio entre una casa-puerto de mar y un ambiente cerrado y repelente, entre una familia en diáspora continua, quizás para realizar buenas acciones, carente del tiempo para dialogar, y la otra cerrada en el ghetto doméstico, quizás independiente. En las numerosas dinámicas de las relaciones interpersonales, el Espíritu Santo ayuda a encontrar el equilibrio más apropiado para cada uno entre diálogo ad intra y ad extra, entre la indiferencia con los parientes y los vínculos de una dependencia excesiva (piénsese en ciertos apegos de los hijos a las mamás, con el consiguiente sentimiento de exclusión de la nuera). En la unidad entre los cónyuges suavizan la susceptibilidad, rehuyen los excesos y realizan la mejor disponibilidad posible con respecto a las acciones de solidaridad (adopciones a distancia, colectas para intervenciones caritativas... ) así como con respecto a los parientes y amigos para los cuales se convierten en ocasión de consuelo y ayuda en los momentos de necesidad. |