Su finalidad es idéntica a la de la Sociedad de San Pablo. A la escuela de Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, «nos ponemos al servicio de la Palabra con la misma solicitud pastoral del Fundador y sus horizontes universales, para comunicar el misterio de Cristo a todos los hombres con todos los instrumentos de la comunicación social» (Const. FSP, 12). Realizando el designio de Cristo y de los apóstoles, que quisieron asociar a la mujer a su misión, las Hijas de San Pablo llegaron a ser colaboradoras valiosas del sacerdote. «Asociadas al celo sacerdotal», desarrollan en la Iglesia una actividad de capital importancia, que ha obtenido en el concilio Vaticano II plena confirmación. Se las ha denominado «carteros o mensajeras de Dios». Son ya un nutrido ejército que, con numerosos centros de apostolado, garantizan su presencia en 25 naciones. |