El receptor en su conjunto, consta también él de un tubo catódico T’ (fig. 5) similar a aquel del transmisor, cuyas placas anódicas pueden pilotar cada una el electrodo supresor S’, S’, S’ de un tubo amplificador, coordinado con ella, al cual le sirven de cabeza los aparatos reproductores o grabadores de los sonidos y de las señales. A los electrodos de control G’, G’, G’, de los mismos tubos, previa amplificación, es entregada por parte del radiorreceptor la entera serie de impulsos correspondientes a los varios programas. El rayo electrónico del tubo catódico que recibe, oscilando o rodando en perfecta sincronía con el rayo del tubo que transmite, cede, sucesivamente, a las varias palcas anódicas la propia carga, comandando, con el mismo ritmo, los tubos termoiónicos que permiten el paso de los varios impulsos correspondientes a un mismo programa o conversación y sólo de ellos porque en todo el restante intervalo su corriente anódica es sorprendida (pasmada) por el potencial negativo de la rejilla de supresión.
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FIG. 5: Esquema de principio del receptor de nuevo tipo.
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