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Después del anuncio del ángel, María se pone en camino y va a visitar Isabel. Pasa por Samaria y llega a Ain-Karim, ciudad donde vivía la familia del profeta Zacarías; allí, María expresa los mayores sentimientos de humilde agradecimiento con la grandeza de Dios a través de la conocida oración del Magníficat. La presencia del Verbo encarnado en María es causa de gracia para Isabel, que, inspirada descubre su fe en la Palabra Divina y la santificación del precursor que salta de alegría en el seno de la madre.
Aceptando este cómputo del periodo transcurrido con Isabel, la fiesta de la Visitación, que es de origen franciscano, se empezó a celebrar el 2 de julio, es decir al final de la visita de María. Después el papa Urbano VI extendió la fiesta a toda la Iglesia Latina con el fin de pedir por intercesión de María la paz y la unidad de los cristianos divididos por el cisma de occidente. |