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Domingo Savio, canonizado por Pío XII en 1957, era hijo de una humilde familia: un herrero y una modista. Nació en Riva di Chieri, cerca de Turín, en 1842. Hizo su Primera Comunión a los siete años, y con su mano infantil escribió entonces su programa de vida cristiana que respetó escrupulosamente: “La muerte antes que el pecado”.
San Juan Bosco, que lo tuvo entre sus alumnos durante tres años, fue su biógrafo. A los diez años se acusó de una falta que no había cometido, y le explicó a san Juan Bosco la razón: “Ese compañero mío, por sus precedentes, habría sido expulsado de la escuela. En cambio yo podía esperar en el perdón”. |