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San Gregorio de Nissa es el más especulativo de los Padres griegos del siglo IV, y se puede comparar con santo Tomás de Aquino por el cuidado que tuvo para dar a los varios problemas afrontados una respuesta en sintonía con los datos de la fe y al mismo tiempo con las exigencias de la razón.
Amante del estudio y de la soledad, muy a pesar suyo fue nombrado obispo de una diócesis, en donde algunas veces su bondad, junto con la falta de sentido práctico, fue juzgada ingenuidad o algo peor. Hasta se le acusó de despilfarrar los bienes de la Iglesia, después lo retiraron de la diócesis y lo mandaron al destierro en el 376. Pero a los dos años se reconoció que las acusaciones que le habían hecho los arrianos eran infundadas y, entonces, regresó a su sede entre las aclamaciones de sus fieles que lo querían mucho. |