En cambio, es más creíble el fragmento de la primera Vida, un documento de la época, por el cual sabemos que entre la noche de un jueves (del 1244 ó 1250) y la antevíspera de la fiesta de san Nicolás, Rosa tuvo una visión que determinó su entrada a la Tercera Orden franciscana. Primero se le aparecieron almas de difuntos y después la Virgen, que la invitó a ir donde la superiora local de la Tercera Orden, que debería hacerle vestir el hábito de las Terciarias y acompañarla a visitar tres iglesias como señal de su consagración a Dios.
No se sabe nada de su muerte, acaecida a la edad de dieciocho años. Su cuerpo fue colocado sin féretro debajo del pavimento de la iglesia de Santa María del Poggio y ahí permaneció dieciocho meses. En el primer reconocimiento fue encontrado intacto y así se conservó durante siglos, y cuando hubo un incendio y se quemó el féretro en donde más tarde se lo había colocado, su cuerpo quedó ennegrecido pero no quemado. Los milagros obtenidos por intercesión de Rosa, hicieron que se le concediera el título de santa, aunque nunca se haya hecho su canonización oficial. |