San Serapión fue obispo de Thmuis entre el 340 y el 356. No se tienen muchas noticias seguras de su vida. Al principio fue propuesto para la escuela catequística de Alejandría, pero se hizo monje como alumno de san Antonio abad, quien al morir le dejó una de sus túnicas de piel.
Fue llamado al ministerio episcopal, pero Serapión conservó siempre mucha nostalgia por la vida monástica. Lo atestigua hermosamente la vibrante Carta a los monjes, en la que exalta la óptima “elección” que los monjes han sabido hacer, al renunciar a las alegrías efímeras y a los muchos disgustos de la vida del mundo, que él describe con brío y un poquito de ingenuidad y de retórica. Serapión también hace resaltar la eficacia del ministerio de propiciación que los monjes ejercen en la Iglesia y en la sociedad, a imitación de Abrahán y de Moisés. Como obispo, Serapión tuvo que dedicarse a la defensa de la doctrina cristiana.
Murió poco después del 362 y el Martirologio Romano coloca su fiesta el 20 de marzo. |