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San Segundo es muy popular en el norte de Italia. Pero lo que sabemos de él se debe mucho a leyendas: las más antiguas, históricamente verificables, se remontan a la mitad del siglo IX, cuando se habla de una iglesia en su honor. La leyenda narra que san Segundo era un joven de noble familia, pagano, pero que admirado por el heroísmo de tantos mártires cristianos iba a visitarlos a las cárceles de Asti. Allí san Calogero de Brescia, del que no tenemos datos históricos seguros, tuvo ocasión de hablarle largamente sobre el mensaje cristiano. Algún tiempo después Segundo, que era amigo de Sapricio, prefecto romano de la ciudad (pues Asti era una colonia romana), fue con él a Tortona (también colonia romana desde el 148 a.C.). |