La respuesta la dio Cristo con su ejemplo, pues quiso compartir la vida del obrero junto a José, y nos viene de la toma de conciencia del mismo movimiento obrero, que en este día celebra la fiesta del trabajo y las conquistas en el campo social, sindical y económico. En el manual de la Acción Católica italiana se lee: “Desde el punto de vista cristiano, el movimiento obrero no es sino una forma del movimiento general de elevación de la humanidad, un aspecto especial de ese fenómeno general de subida, oculto en la parábola de los talentos”. Para subrayar la nobleza del trabajo, la Iglesia nos propone a la meditación a san José obrero. La fiesta de hoy remplaza a la del Patrocinio de san José sobre la Iglesia universal, prescrita por Pío IX en 1847. Pío XII y Juan XXIII rindieron homenaje a este maestro ejemplar de vida cristiana, al hombre trabajador, honesto, fiel a la palabra de Dios, obediente, virtudes que el Evangelio sintetiza con dos palabras: “hombre justo”. El papa León XIII escribía en la Rerum Novarum: “Los proletarios y los obreros tienen derecho especial de recurrir a san José y a imitarlo. En efecto, José, de estirpe real, unido en matrimonio con la más grande y la más santa de las mujeres, considerado como el padre del Hijo de Dios, pasa su vida trabajando y obtiene de su trabajo de artesano todo lo necesario para el sustento de la familia”. |