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1 DE MAYO
San José obrero, esposo de la Virgen Marìa


Al instituir en 1955 la fiesta de san José obrero, Pío XII quiso ofrecerle al trabajador cristiano un modelo y un protector. En el radiomensaje navideño de 1942 había dicho: “Todo trabajador tiene una dignidad inalienable, y al mismo tiempo, un íntimo lazo con el perfeccionamiento de la persona: noble dignidad y prerrogativa, que de ningún modo humillan la fatiga y el peso que hay que soportar como efecto del pecado original, en obediencia y sumisión a la voluntad de Dios”. Cristo mismo quiso ser trabajador manual, pasando gran parte de la vida en el taller de José, el santo de las manos encallecidas, el carpintero de Nazaret.
Pocos años antes que san José abriera su humilde taller, Cicerón escribía: “... Tienen bajo oficio todos los artesanos, porque en un taller no puede haber nada decoroso”. E1 filósofo Aristóteles había sido más categórico, preguntándose en el primer libro de la Política: “¿Se deben enumerar entre los ciudadanos también los obreros mecánicos?”.

La respuesta la dio Cristo con su ejemplo, pues quiso compartir la vida del obrero junto a José, y nos viene de la toma de conciencia del mismo movimiento obrero, que en este día celebra la fiesta del trabajo y las conquistas en el campo social, sindical y económico. En el manual de la Acción Católica italiana se lee: “Desde el punto de vista cristiano, el movimiento obrero no es sino una forma del movimiento general de elevación de la humanidad, un aspecto especial de ese fenómeno general de subida, oculto en la parábola de los talentos”.
Para subrayar la nobleza del trabajo, la Iglesia nos propone a la meditación a san José obrero. La fiesta de hoy remplaza a la del Patrocinio de san José sobre la Iglesia universal, prescrita por Pío IX en 1847.
Pío XII y Juan XXIII rindieron homenaje a este maestro ejemplar de vida cristiana, al hombre trabajador, honesto, fiel a la palabra de Dios, obediente, virtudes que el Evangelio sintetiza con dos palabras: “hombre justo”. El papa León XIII escribía en la Rerum Novarum: “Los proletarios y los obreros tienen derecho especial de recurrir a san José y a imitarlo. En efecto, José, de estirpe real, unido en matrimonio con la más grande y la más santa de las mujeres, considerado como el padre del Hijo de Dios, pasa su vida trabajando y obtiene de su trabajo de artesano todo lo necesario para el sustento de la familia”.


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