Recibió el don de ser agregado al grupo de los apóstoles, en remplazo de judas, para ser también testigo de la resurrección del Señor. Estuvo constantemente cerca de Jesús, desde el comienzo hasta el final de la vida pública del Redentor. Vivió con los Once el milagro de la Pascua, y con todo derecho podía anunciar a Cristo.
El modo de elegirlo como apóstol, fue echado a suertes. Se interrogó la suerte para conocer la divina voluntad, puesto que este es un método conocido en la Sagrada Escritura. Se propuso dos candidatos: José, el hijo de Sabas, el llamado Justo y Matías, sobre quien últimamente cayó la suerte. También vivió con los Once la experiencia de Pentecostés antes de emprender los caminos del mundo a anunciar “las glorias del Señor”. De su actividad apostólica no se sabe nada, ni si murió mártir o naturalmente, en vista de que las narraciones sobre él pertenecen a los libros apócrifos.
Durante mucho tiempo su fiesta se celebraba el 24 de febrero, pero para evitar el periodo cuaresmal el nuevo calendario la pasó al 14 de mayo, fecha relativamente más cercana al día de su elección. |