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16 DE MAYO
SAN UBALDO (Obispo)


El nombre de Gubbio es famoso por el episodio de san Francisco de Asís que amansó al temible lobo. Pero un siglo antes otro santo, manso y valiente, había obtenido la serenidad entre los habitantes de ese pueblo, que eran más temibles que el lobo. Sus biógrafos cuentan que durante una terrible lucha el obispo Ubaldo se metió entre los que estaban peleando para poner paz entre ellos. Pero también a él le pegaron, y sólo cuando cayó al suelo, los conciudadanos, arrepentidos y confundidos, depusieron las armas, unidos finalmente por un mismo sentimiento de amor para con su Santo obispo.
Ubaldo había nacido de una noble familia de origen germánico hacia el 1085. Siendo todavía muy niño quedó huérfano de ambos padres, y un tío lo educó muy cristianamente. Pero, cuando, más o menos a los quince años, manifestó el deseo de retirarse a la soledad a llevar una vida eremítica lejos de los halagos de la ciudad, fue el mismo tío quien se opuso al proyecto, pero le permitió que hiciera vida común con los canónigos de San Segundo.

De aquí lo llevó en 1104 el obispo Juan para que estuviera con él y para confiarle la reforma de la disciplina eclesiástica.
En 1114 Ubaldo recibió la Ordenación Sacerdotal e inmediatamente fue elegido prior de la comunidad religiosa que se había formado en la casa parroquial de san Mariano, titular de la catedral. Impulsó la vida ascética de esta pequeña comunidad, siguiendo el ejemplo de san Pedro Damián, que había transformado Fuente Avellana en un centro ejemplar de vida religiosa. Ubaldo se dirigió a Fuente Avellana, después que un incendio acabó con la catedral, la casa parroquial y dispersó a su comunidad.
En 1129 el papa Onorio II lo nombró obispo de Gubbio y él mismo lo consagró. Fue obispo durante 31 años, y pastor celoso, manso, generoso, activísimo y valiente. Su pueblo lo amó por la firmeza con la que defendió a los débiles contra la arrogancia de los señores feudales, como también cuando en 1155 defendió a la ciudad contra la amenaza de total destrucción por parte de Federico Barbarroja. Pero Ubaldo era esencialmente hombre de paz: siempre recurría a las armas de la persuasión, de la caridad y de la dulzura para doblegar a los adversarios, aun a los más hostiles.
Murió en la madrugada el 16 de mayo de 1160. El unánime tributo de devoción de los habitantes de Gubbio, que lo proclamaron su patrono inmediatamente después de la muerte, aceleró el reconocimiento oficial de la Iglesia, que lo canonizó a sólo treinta años de su muerte, el 5 de marzo de 1192.


ubaldo, santo


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