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Nació en 1380 en Massa Marítima. A los 22 años vistió el hábito franciscano. Sus radiantes sermones han llegado hasta nuestros días con toda la naturaleza y el estilo rápido y colorido con que los pronunciaba en las plazas de Italia; en éstos se resaltan temas como el de la caridad, la unidad y la justicia; desde donde atacaba la avaricia de los nuevos ricos y comerciantes.
Les dirigía palabras durísimas a aquellos que renegaban contra Dios. Aún después de su muerte, acaecida en la ciudad de Aquila, en 1444, san Bernardito continuó con su obra de pacificación. En efecto había llegado a esa ciudad casi moribundo y no pudo predicar los sermones que se había propuesto. Como las luchas continuaban entre los dos mandos, su cuerpo comenzó dentro del cajón a echar sangre, la cual sólo cesó cuando los conciudadanos de Aquila habían pactado la paz. En acción de gracias decretaron la construcción de un monumento sepulcral llevado a cabo después por silvestre de Santiago. Fue canonizado en 1450. |