Vicente de Lérins vivió en los años de la lucha de la Iglesia contra la herejía pelagiana; había nacido en la Francia Septentrional, tal vez en Bélgica; después se estableció definitivamente en Lérins, aquella isla donde solían refugiarse muchos para alejarse del tumulto de la sociedad, allí murió, en un ambiente rodeado de paz en el año 450.
Con sus escritos proporcionó un arma muy eficaz contra “los engaños y lazos de los herejes”. Respecto a su vida es muy poco lo que se sabe, pues su notoriedad se debe a un librito sobre la tradición de la Iglesia, considerado una joya; es un manual de normas de conducta por seguir para vivir integralmente el Evangelio. San Vicente siempre les decía a los cristianos que era necesario que crecieran muy vigorosamente en la comprensión, la ciencia y la sabiduría, ya fuese individual o comunitariamente, a medida que iban pasando las edades y los siglos. |