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La gran bretaña, fue evangelizada desde los tiempos apostólicos, por indicios de José de Arimatea. Pero después de la invasión de los sajones en los siglos V y VI, había recaído en la idolatría, entonces se vio la necesidad de instituir nuevamente la Iglesia, por esto, el papa san Gregorio Magno, le encomendó la tarea a este monje san Agustín.
Fue así como a los cuarenta años salió de Roma, acompañado por cuarenta monjes y habiendo llegado a la isla de Lérnis, lo convencieron de que los sajones no lo dejarían arribar, por esto el monje Agustín se devolvió, y el papa para darle mas autoridad lo nombró abad. Nuevamente intentó arribar a Galia y cuando estuvo allí, el papa lo nombró obispo; siguió avanzando, hasta llegar a la isla británica de Thenet, donde fue recibido por el rey, quien los acompañó hasta Cantórbey, donde se construyó la célebre abadía que después llevaría el nombre de Agustín. Luego, erigió otras sedes episcopales, como la de Londres y la Rochester. El santo misionero murió el 26 de mayo de 604 y fue sepultado en Cantórbey. |