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DOMINGO 2 DE OCTUBRE

SANTOS ANGELES CUSTODIOS


Casi todas las páginas de la Revelación escrita, dice san Gregorio Magno, dan testimonio de la existencia de los Angeles. En el Nuevo Testamento aparecen en el Evangelio de la infancia, en la narración de las tentaciones en el desierto y en la agonía de Cristo en Getsemaní. Son los testigos de la Resurrección; asisten, pues, a la Iglesia naciente, ayudan a los apóstoles y son mensajeros de la voluntad divina. Ellos prepararán el juicio final y ejecutarán la sentencia, separando a los bienaventurados de los condenados, y le servirán de corona a Cristo triunfante. Los Angeles son citados más de trescientas veces en el Antiguo Testamento. Pero a más del número de testimonios bíblicos, que justifica el culto particular que los cristianos les han tenido a los Angeles desde los primerísimos tiempos, es la naturaleza de estos “puros espíritus” la que estimula nuestra admiración y nuestra devoción.
Ellos son, ante todo, mediadores de los mensajes de la verdad divina, iluminando el espíritu con la luz interior de la palabra. Y son también custodios de las almas de los hombres, les sugieren las directivas divinas e, invisibles testigos de sus pensamientos más recónditos y de sus acciones buenas o malas, ayudan a los hombres en el bien y en la salvación. “Los Angeles, decía Bossuet en su panegírico en la fiesta de los Angeles custodios, ofrecen a Dios nuestras limosnas, recogen hasta nuestros anhelos, hacen valer ante Dios aun nuestros deseos... Nos alegramos de tener amigos tan atentos, intercesores tan fieles, intérpretes tan caritativos”. Basando la verdad de fe en la misma afirmación del Redentor la Iglesia nos dice que todo cristiano, desde el momento del Bautismo, se le confía a su propio Angel, que tiene la tarea de custodiarlo, guiarlo por el camino del bien, inspirarle buenos sentimientos, brindándole las libres escogencias que tienen como meta a Dios sumo bien.
La liturgia del 29 de septiembre, que celebra la fiesta de Miguel, Gabriel y Rafael, recuerda al mismo tiempo a todos los coros angélicos: los Angeles, los Arcángeles, los Tronos, las Dominaciones que adoran, las Potencias que tiemblan con respeto ante la Majestad Divina, los Cielos, las Virtudes, los Serafines y los Querubines. Pero desde el siglo XVI se comenzó a celebrar una fiesta distinta para los santos Angeles custodios, que el papa Pablo V extendió a toda la Iglesia, después que León X, en 1508, aprobó el nuevo Oficio compuesto por el franciscano Juan Colombi. De la Península Ibérica, en donde comenzó el culto, a Francia y a Austria, la fiesta se difundió en todo el mundo cristiano.


2october


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