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SÁBADO 22 DE OCTUBRE
SAN CONTARDO FERRINI (Profesor universitario)

Nació en un hogar profundamente cristiano y en una época de gran crisis de fe y oposición a la Iglesia de Cristo, precisamente en el año 1859. Tenía una memoria prodigiosa y era muy estudioso; hasta se le dio el apodo de “Aristóteles”. Aprendía todo con gran facilidad; estudió hebreo, sirio, sánscrito y copto. A los 17 años comenzó los estudios de derecho en Pavía, en 1876, siendo alumno de su tío, el abad Buccellatti, profesor de Derecho penal. Su piedad y sus prácticas religiosas eran motivo de chistes y burlas por parte de sus colegas, y esto lo hacía sufrir mucho. Siempre llevaba un cilicio y se confesaba todos los días.
En 1880 defendió brillantemente su tesis de doctorado sobre la importancia de Homero y de Hesíodo para la historia del derecho penal. Esto le valió una beca de viaje. Fue a Berlín, en donde constató fuertemente lo que es un catolicismo serio, valiente, pues tenía que enfrentarse a la Kulturkamph de Bismarck. Aprovechó mucho las enseñanzas de Voigt, Pernice, Mommsen y de otros grandes juristas, que reconocieron el valor excepcional del joven italiano.
En 1881 hizo voto de castidad. Asistía a la misa todos los días. Cuando rezaba ante el tabernáculo quedaba en éxtasis. Los domingos, cuando lo buscaban en casa, el portero decía: “En los días de fiesta no es fácil encontrar al profesor en casa. Siempre está en la iglesia en donde tiene mucho que hacer”.
Desde 1886 se hizo Terciario franciscano. Ferrini era dulce, humilde, paciente, y siempre trataba de buscar la perfección en todo. Fue un sabio que vivió como un ermitaño contemplativo. La ciencia fue su dama, y el profesorado, su sacerdocio. No se especializó en materias fáciles: escogió el derecho penal romano, el derecho bizantino; de este último fue el iniciador en Italia. En 1881 se dedicó a una edición crítica de las Instituciones de Justiniano. En octubre de 1883, cuando sólo tenía 24 años, dictó en Pavía un curso de historia de derecho penal romano. Después se creó para él una cátedra de exégesis de las fuentes del derecho romano. En 1887 enseñó en Mesina, en 1890 en Módena, en 1894 nuevamente en Pavía, en el Ateneo. Fue siempre un maestro totalmente dedicado a su profesión y tenía un gran respeto por su público. Los alumnos apreciaban su esfuerzo de adaptación y su celo en el servicio. Fuera de clase siempre era amable y dispuesto a aconsejar y a ayudar. Los alumnos lo rodeaban siempre después de la clase para hacerle preguntas, después de lo cual se iba para casa. En vacaciones practicaba el alpinismo.
En política era conservador, y seguía con docilidad ejemplar las directivas pontificias. Luchó contra el divorcio y defendió la causa de la infancia o niñez abandonada. En familia, este sabio permaneció niño, en el sentido que siempre obedecía las pequeñas órdenes de su madre. Tenía gran respeto a su padre, y vivía con grande espíritu de pobreza. Seguía su horario diario perfecto. Su jornada la terminaba con el rezo del Santo Rosario en familia. El 17 de octubre de 1902 murió a causa de una fiebre tifoidea en Suna (Novara). Dejó bellísimas páginas espirituales.


octubre 22


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