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SÁBADO 8 DE OCTUBRE

SANTA PELAGIA


El Martirologio Romano recuerda a cuatro santas con este nombre, pero se trata de un caso, no raro, de desdoblamiento, y hasta de doble desdoblamiento, porque de las dos mujeres con este nombre sólo una sería la Santa auténtica. Parece que la notoriedad de una penitente, de quien habla san Juan Crisóstomo en uno de sus sermones, oscureció el nombre de una joven mártir de Antioquía llamada Pelagia, víctima de la persecución de Diocleciano. La joven, de quince años, dio testimonio de su fidelidad a Cristo de un modo insólito: cuando los soldados del emperador fueron a su casa para llevarla ante el tribunal que seguramente la iba a condenar por ser cristiana, Pelagia les pidió que le permitieran cambiarse de vestido. Le concedieron el permiso; entonces subió al segundo piso y, como sabía el trato indigno que le iban a dar a su cuerpo, para presentarse incontaminada a la presencia de su divino esposo, se arrojó por la ventana y murió al caer a tierra.
La mujer, de la que habla san Juan Crisóstomo, era una bailarina de Antioquía, a quien la gente llamaba Margarita, esto es, perla preciosa, por la gran belleza de su rostro y por los ricos adornos de su cuerpo, tan vistosos que distrajeron hasta al obispo de la ciudad (el no identificado Abuelo), cuando iba en procesión hacia el sínodo. El buen obispo, después de un instante de distracción, recobró su compostura y de esa aparición que lo distrajo sacó una enseñanza moral: si una mujer —comentó— se hace tan bella para complacer a un hombre mortal, ¿cómo deberemos nosotros adornar nuestra alma destinada al Dios eterno? Esa mujer se dejó tocar por la gracia al escuchar casualmente las palabras del obispo. Fue a postrarse a sus pies y obtuvo el Bautismo. Luego cambió sus lujosos vestidos por los de penitente.
Para hacer perder sus huellas, se disfrazo de hombre y, abandonando de noche la ciudad de Antioquía, se fue a pie hasta Jerusalén, en donde vivió por el resto de su vida encerrada en una gruta en el monte de los Olivos, ocultándose bajo el nombre masculino de Pelagio. Descubierta su verdadera identidad después de la muerte, los cristianos comenzaron a tenerle devoción con el nombre de Pelagia.
¿A cuál de las dos Pelagias conmemora hoy el calendario cristiano? ¿A la jovencita virgen y mártir, o a la penitente? Puesto que la Iglesia primitiva reservaba un culto especial a la memoria de los mártires, por presentarse incontaminada a la presencia de su divino esposo, podemos creer que la Santa que se venera en este día sea la jovencita de Antioquía.


octubre 8


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