Jesús Maestro, acepta el pacto que te proponemos por manos de María Santísima, Reina de los Apóstoles, y de san Pablo nuestro padre.
Nosotros tenemos que corresponder plenamente a tu altísima voluntad, alcanzar el grado de perfección y gloria celestial a que nos has destinado, y ejercer santamente el apostolado de la comunicación social. Pero somos muy débiles, ignorantes, incapaces y deficientes en todo: en el espíritu, en la ciencia, en el apostolado, en la pobreza. Tú, en cambio, eres el Camino, la Verdad y la Vida, la Resurrección, nuestro único y sumo Bien. Ponemos nuestra confianza sólo en ti que has dicho: "Cualquier cosa que pidan al Padre en mi nombre, se la concederá".
Por nuestra parte, prometemos y nos obligamos a buscar en todo y de todo corazón, en la vida y en el apostolado, sólo y siempre, tu gloria y la paz de los hombres. Y contamos que por parte tuya nos darás: espíritu bueno, gracia, ciencia y medios para hacer el bien.
Multiplica, según tu inmensa bondad y las exigencias de nuestra vocación especial, los frutos de nuestra labor espiritual, de nuestro estudio, de nuestro apostolado y de nuestra pobreza. No desconfiamos de ti, sino que tememos por nuestra inconstancia y debilidad.
Dígnate, pues, Maestro bueno, por la intercesión de nuestra Madre María, tener para con nosotros la misericordia que tuviste con el apóstol Pablo, a fin de que, fieles en imitar a este nuestro padre en la tierra, logremos ser sus compañeros en la gloria del cielo.