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“Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada hacia el Cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría”.
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Santa Teresa del Niño Jesús. |
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San Juan Damasceno. |
“La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes”.
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“El aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho”. “No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama”.
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Santa Teresa de Ávila. |
Orar es la celebración de la amistad. Cuando la oración ha llegado a los cotas más altas, a la contemplación, la oración es únicamente amor en silencio. Cuando el alma llega a este estado…, hasta el mismo ejercicio de oración…, es un ejercicio de amor…, (1) Orar viene del latín orare, que significa hablar. Orar es hablar con Dios de uno mismo, de lo que le pasa, de lo que uno quiere. La oración es un diálogo ente dos personas que hablan, escuchan y responden.
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Usted puede también orar de otras formas: celebrando el Santo Rosario, participando en la Santa Misa, habituándose a la oración de la liturgia de las horas (laudes, vísperas, completas). También puede hacer parte de este club mediante donaciones, de acuerdo a su capacidad económica. Lo importante es que su ofrenda sea dada de corazón y con generosidad, que Dios se encarga del resto. Porque dando es como se recibe. El apóstol Pablo nos dice que Dios ama al que da con alegría (2 Corintios 9, 7). Lo importante es permitir que Espíritu Santo nos sugiera en cada momento palabras y formas de dirigirnos a Dios, para tener una comunicación permanente y espontánea Él. Los beneficios serán muy grandes. “La oración es para el hombre, para el cristiano…, el máximo deber…; la mejor contribución a la Iglesia es la oración”, como decía el Beato Santiago Alberione.
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