El Año litúrgico es memoria y presencia de la Historia de la Salvación. Los diversos Ciclos litúrgicos son, por así decir, como las estaciones del Año eclesial. En nuestro caso, la primavera, es decir la estación de la espera y las promesas, se llama el Adviento.
Tomado de la revista Actualidad Litúrgica # 157 Liturgia y Espiritualidad, XXX, 10 (España) Felix María Arocena
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