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17 DE DICIEMBRE
LAZARO DE BETANIA

Hermano de Marta y de María, debe a la amistad de Jesús no sólo la extraordinaria resurrección de la tumba, sino también el culto con que la Iglesia lo ha honrado en el transcurso de los siglos. En su casa hospitalaria, a unos pocos kilómetros de Jerusalén, Jesús pasaba breves pausas de descanso, atendido por las premurosas atenciones de Marta y de María y por la sincera amistad del dueño de casa.

La resurrección de Lázaro, a más del hecho histórico, tiene valor de símbolo y de profecía, como prefiguración de la resurrección de Cristo. Como refiere el mismo san Jerónimo, la casa de Betania y la tumba de Lázaro fueron meta de peregrinaciones desde la primera época del cristianismo. Más tarde, los peregrinos medievales nos informan que junto a la tumba de Lázaro había surgido un monasterio sostenido por Carlomagno. Pero Lázaro tuvo el privilegio de dos tumbas, puesto que murió dos veces.

La primera tumba, de donde salió resucitado por el amor de Cristo (“¡Cuánto lo amaba!” exclamaron los judíos al ver que Jesús lloró ante su tumba), quedó vacía, puesto que una antigua tradición oriental considera a Lazáro obispo y mártir en Chipre.

Elegido obispo de Marsella, Lázaro habría sufrido el martirio en tiempos del emperador Nerón. Los “lazaretos”, los hospicios para los pobres marginados, los hospitales surgieron muy pronto como consecuencia de la protección de san Lázaro, confundiendo el Lázaro de la parábola del rico Epulón, con el hermano de Marta y María, “a quien Jesús resucitó”.


Diecisiete de diciembre: Lázaro de Betania


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