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2 DE DICIEMBRE
SANTAS BIBIANA Y BARBARA (Mártires)

Es de las últimas víctimas de la persecución anticristiana de Julián, el Apóstata, 361-363. En una Passio Sanctae Bibianae, no anterior al siglo VII, se lee que el gobernador Aproniano, después de haber hecho asesinar a Fausto y a Dafrosa, seguro de poderse adueñar de su patrimonio, trató de obligar a la apostasía a las jóvenes hijas de los mártires. Encerradas en la cárcel, Demetria murió antes de la terrible prueba. Bibiana, impávida y resuelta, enfrentó al gobernador, que, para debilitar su resistencia la confió inútilmente a una alcahueta. Entonces ordenó que Bibiana fuera atada a una columna y flagelada.
Llena de llagas por todo el cuerpo, finalmente la joven mártir entregó su alma a Dios. Echaron su cuerpo a los perros, pero unos cristianos lo rescataron y le dieron sepultura junto a la tumba de sus padres y de la hermana, cerca de su casa, en donde pronto construyeron una capilla y más tarde la actual basílica, sobre el monte Esquilino.
Más inciertas son las noticias sobre la joven mártir santa Bárbara, recordada el 4 de diciembre, pero cuyo culto se difundió más que el de Bibiana.




En la Edad Media, Bárbara tuvo el privilegio de ser contada entre los 14 santos auxiliadores, a los que se recurría en particulares necesidades. A santa Bárbara se la invocaba contra la muerte repentina y contra los rayos. Este atributo particular de santa Bárbara, de la que se ignora hasta la época en la cual vivió, se debe a la narración legendaria de su martirio.
Bárbara, hija de un rico y celoso señor, encerrada en una torre durante la ausencia del padre (temía que la belleza excepcional de la hija atrayese pretendientes no gratos), se convirtió a la fe cristiana y después huyó para escapar de las iras paternas. Llevada ante el juez, tuvo entre sus más irreducibles acusadores a su mismo padre, que en el momento de la ejecución quiso remplazar al verdugo. Pero tan pronto la espada le cortó la cabeza a la joven mártir, un rayo cayó sobre el desnaturalizado padre y lo volvió cenizas.


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