Esto hizo que fuera promovido a director de la casa de la moneda de Marsella. En el período en el cual Eligio fue director de la casa de la moneda, siguió trabajando con mucho celo en obras importantísimas como la tumba de san Martín de Tours, el mausoleo de san Dionisio de París, el cáliz de Chelles, aunque los historiadores no estén de acuerdo en atribuirle la paternidad de estos trabajos. Lo que seguramente sí se le atribuye a su mérito son las numerosas obras de caridad que hizo en este período como el rescate de muchos prisioneros, a los que les restituía la libertad, y la construcción de una abadía en el 632 en Solignac, que confió a la dirección de san Remaclo.
En el 639, muerto el rey, renunció a su cargo y siguió la carrera eclesiástica. A los dos años fue consagrado obispo y encargado del gobierno de la diócesis de Noyon - Tournai, que dirigió durante 21 años, dedicándose a múltiples actividades apostólicas: fundación de monasterios, viajes misioneros en Flandes y entre los Frisones. Murió durante uno de estos viajes de predicación, en Holanda el primero de diciembre del año 660. |