1. El destinatario. Tito, nacido de padres gentiles, fue convertido a la fe por Pablo (1,4). Acompañó al Apóstol en su viaje a Jerusalén, con ocasión del concilio, y durante su estancia en Éfeso. Por dos veces lo envió a Corinto con la misión de restablecer el orden en aquella iglesia, lo que cumplió con todo éxito (2Co 7,6s; 8,16s). Liberado de su primera prisión, según los datos de las pastorales, el Apóstol pasó por Creta dejando allí a Tito, al frente de cuya iglesia se encuentra cuando Pablo le dirige la carta. En ella le encarga que vaya a Nicópolis (Epiro) para entrevistarse con él. Después lo envió a Dalmacia (2Tm 4,10).
2. Ocasión y contenido. Son similares a los de 1 Timoteo. San Pablo no tuvo tiempo de evangelizar a fondo a los fieles de Creta, por lo que encargó a Tito el completar la formación de los mismos. El carácter díscolo de los cretenses y ciertas doctrinas que predicaban, sobre todo los judeo-cristianos, precisaban un hombre hábil y vigoroso como Tito. El Apóstol le escribe la carta con el fin de darle las oportunas instrucciones para gobernar la grey que ¡e ha confiado y combatir las doctrinas falsas.
Contiene un saludo amplio (1,1-4). Señala a Tito las cualidades que han de tener los obispos-presbíteros y la actitud que ha de observar con los indisciplinados cretenses (1,5-16). Le instruye sobre los consejos que ha de dar a diversas clases de personas en conformidad con el ideal de santidad cristiana (2,1-15). Le indica algunas virtudes que ha de recomendar a los fieles ante el amor que Dios nos ha tenido, y la conducta que él ha de observar frente a las disputas necias (3,1-11). Concluye la carta con encargos y los saludos de costumbre (3,12-16). |