Los individuos parecen abandonados a sí mismos por una sociedad cuyas creencias y pautas de comportamiento son cada vez más inciertas. Se han entregado a una búsqueda de identidad que les desconcierta. El Evangelio aporta una propuesta de sentido en los diálogos que organizan la vida pública, en el hogar, en el entorno familiar y en el diálogo íntimo que uno entabla consigo mismo mientras lee, pasea o imagina. |