"El ser humano está hecho para vivir. Por tanto, precisa el autor, ninguna espiritualidad es digna de él si no se integra la muerte como parte constitutiva de su existencia. Existe la muerte terminal, ese punto final en el que concluye toda vida humana. pero también existen las muertes cotidianas: un cuerpo enfermoque, poco a poco, ha perdido su vitalidad; las innumerables crisis que conducen a la inseguridad y perjudican la existencia personal y familiar, lo que demuestra la sorprendente tasa de suicidiosentre los jóvenes." |