Esta novena constituye un subsidio para la reflexión en torno a los valores de la vida familiar, a partir de la propia realidad, en la perspectiva de la Misión Continental. Cada día tiene su propia temática en relación con un signo y propone, desde la Palabra de Dios, elementos de reflexión que se concretizan en una actividad que puede ser desarrollada en familia, con el fin de que, en medio de las fiestas decembrinas, nos dejemos interpelar sobre lo concreto de nuestra vida. Un pensamiento de Aparecida orientará la reflexión en perspectiva misionera.
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